"El mundo ha cambiado. Lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire"
Por fin. Después de veintitantos-casimáscercadelos30 años esperando, está apareciendo en mí esa calma tan necesaria para dar ese paso más allá. Me noto tan diferente que me cuesta reconocerme.
Pongamos que estamos tú y yo en el Parque de las Naciones. Tú, como siempre, mirándote los pies mientras le das unas caladas a tu cigarro (espero que hayas dejado de fumar de una vez). Me escucharías de tal forma que quizá conseguiría saber qué es lo que me está sucediendo realmente. En ese sentido sabías cómo orientarme. A pesar de eso ni si quiera echo de menos eso de ti.
Volvamos a nuestro paseo. ¿Qué te contaría? Te diría que me noto rara, distinta. Me noto más calmada ("Es verdad, tía, yo también te noto más tranquila, más pausada"). Me noto más reflexiva, pienso más antes de actuar que actuar antes de pensar, que era lo típico en mí. Se me da bien lo segundo, así que no tengo problema, sé que puedo volver a eso cuando me apetezca. Pero esta nueva fase me está resultando un tanto curiosa. Digamos que no estoy acostumbrada a ser así.
![]() |
| St Stephen's Green - Me gusta esta foto, sin más |
Después de todo lo vivido este año, que fue muy duro aunque no te lo haya contado, metí el freno hasta el fondo. Y no sólo eso. Aparqué el coche y me bajé allí mismo. Y me puse a andar, que se disfruta casi más. Por lo menos puedes entretenerte por el camino de otra manera y observar más lo que ocurre a tu alrededor. Se disfruta más la meta cuando se ha disfrutado del camino. Dejémonos de prisas.
Le das otra calada más a tu cigarro y me miras. Me invitas a continuar con tu mirada. ¿Y qué más quieres que te diga?
Ahora quiero más a la gente a la que quiero. Pero quiero a bastante menos gente.
Ahora hablo menos, pero transmito más.
Ahora confío más en mis posibilidades que antes.
Y si fueses todavía lo Especial que fuiste para mí en su momento, te daría un abrazo, bonita mía.
Igualmente me apetece viajar. Me apetece naturaleza, ahí conecto muy bien con el mundo y con mi ser más interno.
Tu llegada.
Y a ti, ¿qué decirte? Me haces mejorar. Me haces fijarme en mis puntos fuertes y mis puntos débiles. Me ayudas a conocerme mejor. Te confesaré que te miro y me llegas, tocas algo dentro de mí que hace que quiera quererte y lo consiga. Es necesaria tanta tranquilidad en ti, que me logras transmitir calma. Te asustaría si te dijese que me iría contigo un tiempo, lejos de aquí, y que allí donde fuese te comería a besos, y me subiría a los bancos para que me rescatases, y me haría una bola a tu lado, y me pondría a corretear, mientras me dices "Eva, me estás poniendo nervioso", y te enfurruñarías, gruñón. Y luego me calmaría y te acariciaría la espalda con la punta de mis dedos. Y te diría al oído lo que quiero que seas para mí. Todo esto te asustaría, lo sé, así que no te lo diré.
Nos quedan muchos otoños. Por ahora quiero seguir cumpliendo viernes a tu lado, tan especiales como lo fue el primero.
¿Trato?




